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Cómo prepararnos para la temporada de gripe

3 oct
6 min de lectura

Consejos prácticos para prevenir contagios en la temporada de gripe

Cómo prepararse para la temporada de gripe y prevenir contagios

Con la llegada del otoño empezamos a pasar más tiempo en espacios cerrados, bajan las temperaturas y vuelven a circular con mayor intensidad los virus respiratorios. Entre ellos, la gripe ocupa cada año un lugar destacado.


Aunque estamos acostumbrados a hablar de ella, a veces tendemos a considerarla una infección menor o a confundirla con un resfriado. Sin embargo, la gripe puede provocar fiebre elevada, dolor muscular, cansancio intenso, dolor de cabeza, tos y malestar general y, en algunas personas, ocasionar complicaciones importantes.


Prepararnos para la temporada de gripe no significa vivir pendientes de los virus. Se trata de adoptar algunas medidas sencillas que pueden ayudarnos a reducir el riesgo de contagio, proteger especialmente a las personas más vulnerables y saber cómo actuar si finalmente enfermamos.



Gripe y resfriado: no son exactamente lo mismo

Es fácil confundirlos porque ambos afectan a las vías respiratorias y comparten algunos síntomas. Sin embargo, suelen evolucionar de manera diferente.


El resfriado acostumbra a aparecer de forma progresiva y son frecuentes la congestión nasal, los estornudos, el dolor de garganta y una sensación de malestar generalmente moderada.


La gripe suele comenzar de forma más brusca. Puede producir fiebre, escalofríos, dolores musculares, dolor de cabeza, tos seca y una sensación de agotamiento que, en ocasiones, puede prolongarse incluso cuando los síntomas principales ya han desaparecido.


Aun así, los síntomas pueden variar de una persona a otra y diferentes infecciones respiratorias pueden parecerse mucho entre sí. Por eso, cuando existen dudas, síntomas intensos o factores de riesgo, es importante consultar con un profesional sanitario.



La vacunación, una de las principales medidas de prevención

La vacuna frente a la gripe se actualiza cada temporada para adaptarse a los virus que previsiblemente circularán durante los meses siguientes. Por este motivo, haber recibido la vacuna el año anterior no sustituye la vacunación de la temporada actual.


Su principal objetivo es reducir el riesgo de enfermedad grave y de complicaciones, especialmente entre las personas más vulnerables.


Para la temporada 2026-2027, las autoridades sanitarias recomiendan la vacunación frente a la gripe a determinados grupos de población. Entre ellos se encuentran las personas mayores, los niños pequeños, las embarazadas, las personas con determinadas enfermedades o condiciones de riesgo y quienes viven en residencias o instituciones cerradas.


También se recomienda a profesionales sanitarios y sociosanitarios, personal de oficinas de farmacia y otras personas que, por su trabajo o circunstancias personales, pueden estar en contacto con población especialmente vulnerable.


Las recomendaciones concretas pueden variar según la edad, el estado de salud y las circunstancias de cada persona. Si tienes dudas sobre si debes vacunarte esta temporada, puedes consultarlo con tu centro de salud o preguntarnos en la farmacia.



No esperes a que llegue el pico de gripe

La protección proporcionada por la vacuna no aparece inmediatamente después de recibirla. El organismo necesita aproximadamente dos semanas para desarrollar una respuesta adecuada. Por eso es conveniente vacunarse durante la campaña establecida por las autoridades sanitarias y no esperar a que los casos de gripe hayan aumentado considerablemente. En Cataluña, la epidemia de gripe suele alcanzar sus niveles más elevados durante los meses de invierno, aunque el momento exacto puede cambiar de una temporada a otra.


Vacunarnos con suficiente antelación permite llegar a ese periodo con una mejor protección.



Lavarse las manos sigue siendo importante

Durante los últimos años hemos hablado mucho de higiene de manos y quizá pueda parecer una recomendación demasiado básica. Pero nuestras manos entran continuamente en contacto con superficies y después, casi sin darnos cuenta, nos tocamos la nariz, la boca o los ojos. Lavarlas regularmente con agua y jabón es una medida sencilla de higiene que ayuda a disminuir la transmisión de diferentes infecciones.


Conviene hacerlo especialmente al llegar a casa, antes de comer, después de sonarse la nariz, toser o estornudar y después de estar en contacto con una persona enferma. Cuando no disponemos de agua y jabón, una solución hidroalcohólica puede ser una alternativa útil en muchas situaciones.



Ventilar también forma parte de la prevención

En otoño e invierno permanecemos durante más tiempo en lugares cerrados: casas, oficinas, aulas, transporte público, comercios o salas de espera. En estos espacios, la ventilación ayuda a renovar el aire y a reducir la concentración de partículas respiratorias que pueden contener virus.


No hace falta mantener las ventanas abiertas durante horas y pasar frío. Ventilar regularmente los espacios, siempre que sea posible, es una medida sencilla que podemos incorporar a nuestra rutina.También conviene prestar especial atención cuando compartimos un espacio cerrado con muchas personas o cuando alguien de nuestro entorno presenta síntomas respiratorios.



Si estamos enfermos, también podemos proteger a los demás

Cuando aparecen fiebre, tos, dolor de garganta o un malestar compatible con una infección respiratoria, nuestras decisiones también pueden ayudar a evitar nuevos contagios.


Cubrirnos la boca y la nariz al toser o estornudar, utilizar preferentemente un pañuelo desechable o la parte interna del codo, lavarnos las manos con frecuencia y evitar compartir vasos, cubiertos u objetos de uso personal son medidas sencillas. Es aconsejable reducir el contacto cercano con otras personas mientras tenemos síntomas, especialmente si se trata de personas mayores, inmunodeprimidas o con enfermedades crónicas.


En determinadas situaciones, utilizar mascarilla cuando tenemos síntomas respiratorios puede ayudar a reducir la transmisión a quienes nos rodean, especialmente en espacios cerrados o si debemos estar cerca de personas vulnerables.



¿Podemos “reforzar las defensas” antes del invierno?

Con la llegada del otoño aparecen muchos productos que prometen “subir las defensas” o evitar que enfermemos. Conviene ser prudentes con este tipo de mensajes. Nuestro sistema inmunitario es complejo y no existe un producto que garantice que no vayamos a contraer la gripe.


Mantener unos hábitos saludables sí contribuye al funcionamiento normal del organismo: dormir suficientemente, llevar una alimentación variada y equilibrada, realizar actividad física de forma regular, evitar el tabaco y moderar el consumo de alcohol son medidas que tienen beneficios generales para nuestra salud.


Los complementos alimenticios pueden estar indicados en determinadas situaciones, pero no deberían utilizarse automáticamente cada otoño ni sustituir una alimentación adecuada o las medidas preventivas recomendadas. Si estás pensando en tomar algún suplemento, especialmente si sigues un tratamiento farmacológico o tienes alguna enfermedad crónica, consúltanos antes. Podemos ayudarte a valorar si realmente lo necesitas y comprobar posibles incompatibilidades.



Preparar un pequeño botiquín para el invierno

No necesitamos llenar el armario de medicamentos cuando comienza la temporada de gripe. Sí puede ser práctico revisar lo que tenemos en casa. Podemos comprobar que el termómetro funciona correctamente, retirar medicamentos caducados y asegurarnos de disponer del material básico que solemos utilizar para pequeñas molestias habituales.


Los analgésicos y antitérmicos pueden utilizarse para aliviar determinados síntomas, pero deben emplearse respetando las dosis y las recomendaciones correspondientes a cada persona. Tampoco conviene acumular antibióticos “por si acaso”. La gripe está causada por un virus y los antibióticos no son eficaces frente a los virus. Solo deben utilizarse cuando existe una infección bacteriana para la que han sido prescritos por un profesional sanitario.


Si tienes dudas sobre qué medicamentos puedes tomar en caso de fiebre o dolor, especialmente si utilizas otros tratamientos de forma habitual, pregunta antes de automedicarte.


¿Qué hacemos si finalmente cogemos la gripe?

En la mayoría de los casos, el tratamiento consiste principalmente en descansar, mantener una buena hidratación y aliviar los síntomas mientras el organismo combate la infección.


Es importante respetar el tiempo de recuperación. Volver demasiado pronto a la actividad habitual cuando todavía existe fiebre o un malestar importante puede dificultar el descanso que nuestro cuerpo necesita y favorecer además la transmisión del virus a otras personas. Debemos estar atentos a la evolución.


La dificultad para respirar, el dolor en el pecho, una fiebre elevada que persiste, un empeoramiento después de una aparente mejoría, signos de deshidratación o cualquier síntoma intenso o preocupante requieren valoración sanitaria.


En niños pequeños, personas mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas o con el sistema inmunitario debilitado conviene prestar especial atención y consultar ante cualquier duda sobre la evolución.



Prepararnos también significa cuidar a quienes tenemos cerca

La prevención de la gripe tiene una dimensión individual, pero también colectiva. Algunas personas pueden pasar la infección con unos días de fiebre y malestar; para otras, las consecuencias pueden ser mucho más importantes.


Vacunarnos cuando está recomendado, mantener una buena higiene, ventilar los espacios y evitar exponer innecesariamente a otras personas cuando estamos enfermos son pequeños gestos que contribuyen a protegernos unos a otros. El otoño es un buen momento para revisar nuestra vacunación, comprobar el botiquín de casa y resolver las dudas que podamos tener antes de que llegue el periodo de mayor circulación de virus respiratorios.


En la farmacia podemos orientarte sobre la vacunación frente a la gripe, ayudarte a revisar tu medicación habitual, aconsejarte sobre el tratamiento de síntomas leves y decirte cuándo es recomendable consultar con un médico.


Prepararnos con tiempo nos permite afrontar la temporada de gripe con información, prevención y un poco más de tranquilidad.


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