Seguridad con la medicación
5 errores frecuentes que podemos evitar

Los medicamentos forman parte de nuestra vida cotidiana. Los utilizamos para tratar una enfermedad, aliviar un síntoma, controlar una dolencia crónica o prevenir determinadas complicaciones. Sin embargo, precisamente porque estamos acostumbrados a utilizarlos, a veces podemos restar importancia a algunas precauciones básicas.
La seguridad con la medicación no depende únicamente de que un medicamento sea adecuado para nosotros. También importa cómo lo tomamos, durante cuánto tiempo, con qué otros medicamentos lo combinamos y cómo actuamos cuando tenemos alguna duda.
Un olvido, una confusión con la dosis o utilizar un medicamento que nos sobró de un tratamiento anterior son situaciones bastante habituales. La mayoría pueden prevenirse incorporando unas sencillas pautas a nuestra rutina.
A continuación repasamos 5 errores frecuentes con los medicamentos y qué podemos hacer para evitarlos.
1. Cambiar la dosis o el horario por nuestra cuenta
Uno de los errores más habituales consiste en modificar la pauta de un medicamento sin consultar previamente con un profesional sanitario.
Puede ocurrir porque nos encontramos mejor y pensamos que ya no necesitamos tomar tanta cantidad, porque creemos que el medicamento no está haciendo suficiente efecto o simplemente porque adaptar el horario a nuestra rutina nos resulta más cómodo.
Sin embargo, las dosis y los intervalos de administración no son arbitrarios. Se establecen para conseguir que el medicamento actúe correctamente y de la forma más segura posible.
Tomar una dosis mayor de la indicada no significa necesariamente conseguir un efecto mayor o más rápido. En cambio, sí puede aumentar el riesgo de efectos adversos. Del mismo modo, reducir la dosis o espaciar las tomas puede hacer que algunos tratamientos pierdan eficacia.
También debemos tener cuidado con expresiones como “una vez al día”, “cada ocho horas” o “antes de las comidas”. No siempre significan lo mismo y, dependiendo del medicamento, respetar el intervalo entre dosis puede ser importante.
¿Cómo podemos evitarlo?
Conviene seguir exactamente la pauta indicada en la receta o por el profesional sanitario y preguntar siempre que una instrucción no esté clara.
Si el horario prescrito resulta difícil de cumplir, en lugar de modificarlo por nuestra cuenta podemos consultarlo en la farmacia. En algunos casos puede existir una manera más sencilla de organizar las tomas sin alterar el tratamiento.
Y si creemos que un medicamento no está funcionando como debería o nos está provocando algún efecto indeseado, tampoco deberíamos cambiar la dosis ni abandonarlo sin consultar.
2. Tomar dos medicamentos con el mismo principio activo sin saberlo
Otro error relativamente frecuente se produce cuando utilizamos varios medicamentos diferentes que contienen el mismo principio activo.
Esto puede suceder especialmente con algunos medicamentos para el dolor, el resfriado, la gripe o determinadas molestias digestivas. Los envases y los nombres comerciales son distintos y podemos tener la impresión de que estamos tomando productos diferentes cuando, en realidad, comparten uno o varios componentes.
Por ejemplo, podemos tomar un medicamento para aliviar un dolor y después añadir un preparado para los síntomas del resfriado sin comprobar previamente su composición.
El problema no está únicamente en combinar medicamentos. Algunas combinaciones son perfectamente adecuadas. El riesgo aparece cuando desconocemos qué principios activos contiene cada producto y podemos superar accidentalmente la cantidad recomendada de alguno de ellos.
Antes de combinar medicamentos, conviene comprobar
Leer el prospecto y el envase puede ayudarnos a identificar el principio activo, pero si estamos tomando varios tratamientos o tenemos dudas, lo más sencillo es consultarlo.
En la farmacia podemos revisar qué medicamentos estamos utilizando y comprobar posibles duplicidades.
Esto es especialmente importante cuando, además de medicamentos prescritos, utilizamos productos adquiridos sin receta.
Que un medicamento pueda comprarse sin receta no significa que esté exento de precauciones. También puede presentar contraindicaciones, interacciones o límites de dosis que deben respetarse.
3. Utilizar medicamentos que sobraron de un tratamiento anterior
Abrimos el botiquín, encontramos un medicamento que nos recetaron hace unos meses y reconocemos unos síntomas parecidos a los que tuvimos entonces. Parece lógico pensar: “Esto ya me fue bien la otra vez”. Pero no siempre es una buena idea.
Síntomas similares pueden tener causas diferentes y necesitar tratamientos distintos. Además, nuestra situación puede haber cambiado desde entonces: quizá estamos tomando otro medicamento, tenemos una nueva condición médica o simplemente ese tratamiento ya no es el más adecuado.
También debemos prestar especial atención a los medicamentos que requieren prescripción médica. Que nos los hayan recetado en otra ocasión no significa que debamos reiniciar el tratamiento cada vez que aparezcan síntomas parecidos.
Un ejemplo especialmente importante son los antibióticos. No deben utilizarse para tratar cualquier infección ni aprovecharse restos de tratamientos anteriores. Deben tomarse únicamente cuando han sido indicados para la situación concreta y siguiendo la pauta establecida.
¿Qué hacemos con los medicamentos que sobran?
Lo recomendable es revisar periódicamente el botiquín y retirar aquellos medicamentos caducados o que ya no necesitamos. No debemos tirarlos a la basura doméstica ni al inodoro. Podemos llevarlos, junto con sus envases, al Punto SIGRE de la farmacia para que sean gestionados correctamente. Mantener un botiquín ordenado también ayuda a evitar errores y facilita saber exactamente qué medicamentos tenemos en casa.
4. No informar de todos los medicamentos, suplementos o plantas medicinales que tomamos
Cuando nos preguntan qué medicación utilizamos, solemos pensar únicamente en los medicamentos que nos ha prescrito el médico.
Pero para valorar correctamente posibles interacciones es importante tener una visión más completa.
Además de los tratamientos habituales, conviene mencionar:
medicamentos que utilizamos ocasionalmente;
productos adquiridos sin receta;
vitaminas y complementos alimenticios;
preparados de plantas medicinales;
otros productos que estemos utilizando de manera habitual.
Existe la idea de que un producto “natural” no puede interferir con un medicamento, pero no siempre es así. Algunos preparados vegetales o suplementos pueden modificar el efecto de determinados tratamientos.
El riesgo aumenta especialmente cuando una persona toma varios medicamentos de manera simultánea, algo frecuente en tratamientos crónicos.
Una lista actualizada puede ser de gran ayuda
Si tomamos varios medicamentos, podemos llevar una lista actualizada con el nombre, la dosis y el momento del día en que utilizamos cada uno.
Esta información resulta especialmente útil cuando acudimos a distintos médicos, cuando se incorpora un nuevo tratamiento o después de un ingreso hospitalario. También puede ser útil llevar esta lista cuando acudimos a la farmacia a comprar un medicamento sin receta. Así podemos comprobar si el nuevo producto es compatible con los tratamientos que ya utilizamos.
La seguridad con la medicación mejora mucho cuando todos los profesionales sanitarios implicados disponen de información completa y actualizada.
5. Improvisar cuando olvidamos una dosis
¿Qué hacemos si nos damos cuenta de que hemos olvidado tomar un medicamento?
Una reacción bastante habitual consiste en tomar dos dosis juntas para compensar la que hemos olvidado. Sin embargo, esta no es una regla general y puede ser incorrecta.
La manera de actuar depende del medicamento, de cuánto tiempo haya pasado desde la hora habitual, de cuánto falte para la siguiente toma y de las características del tratamiento.
Por eso no existe una única recomendación válida para todos los medicamentos.
En muchos casos, el propio prospecto incluye un apartado específico titulado “Si olvidó tomar…”, donde se explica qué hacer. Si aun así tenemos dudas, podemos preguntar al farmacéutico.
Lo que no deberíamos hacer es duplicar automáticamente la siguiente dosis para compensar la olvidada, salvo que un profesional sanitario o las instrucciones específicas del medicamento indiquen expresamente otra cosa.
Evitar los olvidos también forma parte del tratamiento
Cuando tomamos varios medicamentos o tenemos pautas diferentes a lo largo del día, es fácil confundirse.
Algunos pequeños recursos pueden ayudarnos:
asociar la toma a una rutina diaria;
utilizar alarmas en el teléfono;
mantener un calendario de medicación;
preparar un sistema de organización adecuado cuando sea necesario.
Si los olvidos son frecuentes, conviene comentarlo en la farmacia. El objetivo no es únicamente recordar que debemos tomar un medicamento, sino encontrar un sistema que resulte sencillo y seguro para nuestra vida cotidiana.
Otros hábitos que mejoran la seguridad con la medicación
Además de evitar estos cinco errores frecuentes, existen algunas pautas generales que pueden ayudarnos a utilizar los medicamentos de forma más segura.
Leer siempre las instrucciones
Aunque ya conozcamos un medicamento, conviene revisar las indicaciones y comprobar especialmente la dosis, la frecuencia, la forma de administración y las condiciones de conservación.
Conservar los medicamentos correctamente
No todos los lugares de la casa son adecuados para guardar medicamentos.
El calor, la humedad y la exposición directa a la luz pueden afectar a algunos productos. Por eso debemos seguir las condiciones de conservación indicadas en el envase o el prospecto. Además, es fundamental mantenerlos fuera de la vista y del alcance de los niños.
No compartir medicamentos
Un medicamento que ha sido adecuado para una persona no tiene por qué serlo para otra, aunque aparentemente tenga los mismos síntomas. La edad, otros tratamientos, las alergias, el embarazo, determinadas enfermedades o muchas otras circunstancias pueden modificar qué medicamento resulta apropiado. Por eso no deberíamos prestar nuestros medicamentos ni utilizar los que han sido prescritos a otra persona.
Preguntar cuando tenemos dudas
A veces dejamos de preguntar porque pensamos que nuestra duda es demasiado sencilla. Pero saber para qué sirve un medicamento, cómo debemos tomarlo, qué hacer si olvidamos una dosis o si podemos combinarlo con otro producto forma parte del uso responsable del tratamiento.
La farmacia, un punto cercano para resolver dudas sobre los medicamentos
Utilizar correctamente los medicamentos es una responsabilidad compartida entre pacientes y profesionales sanitarios.
Como pacientes, podemos contribuir manteniendo actualizada nuestra información, respetando las pautas indicadas y evitando cambios por nuestra cuenta. Y cuando algo no está claro, preguntar es una de las mejores medidas de seguridad.
En la farmacia podemos ayudarte a resolver dudas sobre cómo tomar un medicamento, posibles duplicidades, conservación, organización de las tomas o uso conjunto con otros medicamentos y productos de salud.
La próxima vez que tengas alguna duda con tu medicación, no improvises. Pregúntanos.
Pequeños hábitos pueden ayudarnos a utilizar los medicamentos de una forma mucho más segura.



