Próstata y disfunción eréctil

Una de las complicaciones que puede desencadenar un problema de próstata es la disfunción eréctil, y es por eso que hoy, coincidiendo con el Día Europeo de la Salud Sexual, os queremos hablar, con la ayuda de cuidatuprostata.es de este tema.


Disfunción eréctil

La disfunción eréctil (DE) consiste en la incapacidad de obtener y/o mantener una erección suficiente para permitir una relación sexual satisfactoria.


Se estima que en nuestro país existen más de 2,5 millones de hombres que padecen disfunción eréctil (DE) y este número naturalmente está subestimado ya que solamente uno de cada 3 pacientes acude a un médico especialista. Los pacientes esperan de media dos años antes de consultarle para hablar de sus trastornos.


La incidencia de este trastorno aumenta según avanza la edad.


La disfunción eréctil (DE) puede estar determinada por FACTORES ORGÁNICOS (patologías metabólicas, alteraciones hormonales, patologías neurológicas, intervenciones quirúrgicas en la zona pélvica, fármacos, tabaco, abuso de alcohol) o por FACTORES PSICÓGENOS, más comunes en pacientes jóvenes, que pueden incluso superponerse a las causas orgánicas, agravando los problemas de erección.


La disfunción eréctil (DE) a menudo se manifiesta en el ámbito del síndrome metabólico en asociación con obesidad, diabetes, hipercolesterolemia, hipertensión arterial y déficit de testosterona y puede representar un testigo importante de la aparición de patologías cardiovasculares, pudiéndolas preceder incluso unos años.


La primera terapia para la disfunción eréctil (DE) la representan las MODIFICACIONES DEL ESTILO DE VIDA (abandonar los hábitos de tabaco y alcohol, reducción de peso, actividad física regular, alimentación equilibrada) y la corrección de las patologías que la han provocado, si fuera posible.


Si estas precauciones no fueran suficientes la terapia farmacológica oral es eficaz en la recuperación de la función sexual en la mayoría de los pacientes afectados por disfunción eréctil (DE) y las investigaciones más recientes han desarrollado moléculas bien toleradas que permiten recuperar la espontaneidad de la relación sexual.

Los remedios para la disfunción eréctil

Sobre todo, ante las primeras señales de alarma de trastornos de la erección, es aconsejable hablarlo con un médico, no intentar eludir el problema, justificándose con la edad.


La primera terapia para la disfunción eréctil consiste en la corrección de las patologías que la han determinado, en la medida de lo posible, y en modificaciones del estilo de vida:

  • Abandono del hábito del tabaco y del alcohol

  • Disminución de peso

  • Alimentación equilibrada

  • Actividad física regular


¿Cuánto influye el estilo de vida en la salud sexual y la disfunción eréctil?

Depende de la importancia que tenga para una persona ser sexualmente activa. Los beneficios del estilo de vida en la salud sexual están perfectamente documentados, de manera que vale la pena hacer un esfuerzo para adoptar comportamientos saludables en este sentido. El primero de todos, dedicar algo de tiempo a la actividad física. Es sabido que los beneficios de la actividad física se manifiestan en efectos positivos a nivel cardiovascular y de los vasos sanguíneos. Por otra parte, la actividad física no solo ayuda a mantener el normopeso, sino que induce un estado de bienestar físico y mental y aumenta la autoestima, con un efecto aún más positivo en la sexualidad. Evitar el tabaco y el alcohol y seguir una alimentación sana puede contribuir a recuperar un bienestar sexual satisfactorio.


Los factores de riesgo de la disfunción eréctil

Hemos dicho que podemos reconocer 3 grupos principales de factores de riesgo para la disfunción eréctil. Veámoslos con detalle:


Factores orgánicos

  • Patologías cardiovasculares (hipertensión, cardiopatía isquémica)

  • La aparición de DE puede representar un testigo importante de la aparición de patologías cardiovasculares, pudiéndolas preceder incluso algunos años.

  • Alteraciones metabólicas (síndrome metabólico, diabetes, hipercolesterolemia)

  • Disfunciones hormonales (carencia de testosterona-hiperprolactinemia)

  • Patologías neurológicas (esclerosis múltiple, Alzheimer, Parkinson, neuropatías, lesiones medulares)

  • Intervenciones quirúrgicas o radioterapia pélvica, de la próstata, de la vejiga, del recto.

  • Algunos fármacos (antihipertensivos, ansiolíticos, antidepresivos, antipsicóticos, antitumorales)


Factores relacionados con el estilo de vida

  • Obesidad/sobrepeso: empeora la actividad sexual no solo por los problemas de la autoestima, sino también porque está estrechamente ligada a una disminución de testosterona.

  • Sedentarismo

  • Excesos alimentarios

  • Tabaco

  • Abuso de alcohol y drogas

Factores psicógenos

Más comunes en los jóvenes (“ansiedad por las prestaciones”), que pueden también superponerse a las causas orgánicas, agravando aún más el problema.


Algunos factores psicógenos también son comunes en los hombres de edad más avanzada, como por ejemplo la pérdida de interés por la pareja o un estado de conflicto de pareja. En las parejas de más edad estos estados pueden determinar mayor frustración y sensación de fracaso respecto a los jóvenes, creándose de este modo un círculo vicioso. El deterioro de la armonía sexual incide además negativamente en la calidad de la relación y por lo tanto en la calidad de vida, tanto en los jóvenes como en los hombres maduros o ancianos.

Fuentes

cuidatuprostata.es

Corona G, et al. Erectile dysfunction and central obesity: an Italian perspective. Asian J Androl. 2014 Jul-Aug;16(4):581-91

Harte CB, Meston CM. Association between smoking cessation and sexual health in Men. BJU Int. 2012; 109(6):888–896

Kolotkin RL, et al. Obesity and Sexual Quality of Life. Obesity. 2006; 14(3):472-479

Maiorino MI, et al. Lifestyle modifications and erectile dysfunction: what can be expected? Asian Journal of Andrology. 2015;17(1):5-10

Meston CM. Aging and sexuality. West J Med 1997; 167:285-290

Miner M, et al. Cardiovascular disease and male sexual dysfunction. Asian Journal of Andrology. 2015;17(1):3-4

0 visualizaciones0 comentarios