Menopausia. Signos y síntomas

Aprovechando que mañana se celebra el día mundial de la mujer queremos empezar un nuevo ciclo de artículos relacionados con la mujer y diferentes aspectos de su vida.


Para empezar hoy hablaremos de la menopausia y de sus síntomas. Y para ello nos fijaremos en la información que nos da la página web de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia.


¿Qué es la menopausia?

Es un momento de la vida de la mujer caracterizado por el cese de la menstruación, y que inicia una etapa de la vida que se conoce como climaterio. Esta etapa representa la transición entre el período fértil y la vejez. A pesar de no ser una enfermedad, provoca, en la mayoría de las mujeres, síntomas molestos que alteran la dinámica social y laboral.

¿Cuándo se produce?

La menopausia se sitúa alrededor de 48 a los 54 años, siendo la menopausia una etapa de la vida por la cual pasan el 90% de las mujeres.


¿Por qué se produce?

Se produce porque la mujer comienza a perder progresivamente su función ovárica y por tanto baja la producción de las hormonas femeninas, los estrógenos y progesterona. Este período se caracteriza por presentar fuertes cambios endocrinológicos, imprevisibles y variables, con una marcada repercusión clínica que lleva a que las pacientes acudan frecuentemente a la consulta.


Signos y Síntomas

Sofocos e insomnio: Son uno de los síntomas principales de la menopausia. Se manifiesta como una repentina sensación de calor y ansiedad provocando un aumento del flujo sanguíneo de la piel del cuello, cara y tórax, acompañado de sudoración y palpitaciones. Se produce en general por estrés emocional, comidas copiosas, consumo de alcohol y cambios bruscos de la temperatura. En el 20% de las mujeres persiste por más de 5 años. Son fácilmente tratables. Normalmente, los episodios de insomnio suelen estar ligados a los sofocos, así que al tratar éstos mejora considerablemente la calidad del sueño de la mujer, siempre que el insomnio no sea provocado por factores psicológicos.


Ciclos irregulares: Los ciclos irregulares generalmente son la primera señal de la menopausia. Dado que este síntoma se puede presentar muchos años antes de la instauración de la menopausia, es más propio de la etapa de la premenopausia. Con el paso del tiempo, las menstruaciones van desapareciendo y la fecha de la última menstruación determina el inicio de la menopausia.


Cambios en la figura: La menopausia se relaciona con cambios metabólicos que suelen producir un incremento en la grasa corporal. La grasa corporal, que a los 20 años es del 26%, sube al 33% a los 40 años y al 42% a los 50 años. La vida sedentaria aceleraría este proceso. En muchas mujeres se produce aumento de peso mientras que en otras aparecen tan solo modificaciones de la distribución grasa sin cambios en la balanza. Esto no solamente representaría un factor estético sino también de riesgo cardiovascular y de diabetes.

Osteoporosis: La pérdida de masa ósea, es decir, de la cantidad de hueso que tenemos, es debida a la descalficicación que sufren los mismos y que, en los casos de las mujeres, se ve intensificada por la pérdida de la acción protectora que las hormonas femeninas ejercen sobre ellos. En la actualidad, se sabe que existe una importante relación entre la disminución de la masa ósea y el riesgo de fracturas. La detección precoz de la pérdida excesiva de la masa ósea de nuestro cuerpo es de la única manera que podemos prevenir la aparición de la osteoporosis y por tanto de las fracturas. El método para detectarlo es la densiometría ósea de columna lumbar y fémur. Consiste en una prueba indolora, parecida a una exploración con rayos X.


Alteraciones del ánimo: Durante la menopausia son frecuentes las alteraciones del estado de ánimo que se manifiesta por, disminución de la energía, cansancio, abatimiento, falta de concentración, ansiedad, irritabilidad y agresividad. Es bien conocido que los estrógenos ejercen una función importante en el Sistema Nervioso Central y son responsables de la sensación psicológica de bienestar. Es un momento de la vida de la mujer en el que se produce una leve inestabilidad emocional al saber que han perdido la capacidad reproductora. Muchas mujeres sienten que al desaparecer su función de la maternidad, dejan de ser valoradas por su entorno social. También, esta etapa suele coincidir con la convivencia con hijos adolescentes y sus crisis, y a la mujer le cuesta asumir el crecimiento de los hijos como seres individuales e independientes. También suele ser un momento en el que, con frecuencia, los hijos abandonan la casa, produciendo el famoso síndrome del nido vacío. Si se ha depositado en ellos la razón de ser, la partida de los mismos, aún en situaciones felices, se llena de hostilidad, disputas y sentimientos de soledad.

Cambios en la vida sexual: Con frecuencia, muchas mujeres tienden a pensar que con la menopausia su vida sexual va a cambiar empeorando sustancialmente o incluso a desaparecer. Es cierto que la falta de estrógenos a veces produce sequedad vaginal lo que genera una vida sexual incómoda. No obstante, la falta de lubricación en el coito es fácilmente tratable. Otras mujeres, entienden que la menopausia puede conllevar una disminución de la líbido o falta de apetito sexual. Sin embargo, la disminución hormonal no siempre es un factor determinante de estos síntomas, ya que una relación sexual satisfactoria depende también de factores educacionales y sociales. Por el contrario muchas mujeres, ya libres del fantasma de un embarazo no deseado, logran vivir más plenamente su sexualidad.


Cuidado cardiovascular: El estado del aparato cardiovascular es uno de los aspectos más importantes de la salud de la mujer y de su esperanza de vida en el período posmenopáusico. Los estrógenos actúan como protectores de posibles enfermedades cardiovasculares, actuando sobre el mantenimiento del flujo vascular, desarrollando una acción vasodilatadora y controlando los niveles, por ejemplo del colesterol total o los triglicéridos. No debemos olvidar que los factores de riesgo ligados a los hábitos de vida como fumar, llevar una vida sedentaria, obesidad o el estrés desempeñan el papel más importante en la aparición de complicaciones cardiovasculares. Por ello, es importante, que con la pérdida de estrógenos la mujer controle su estado cardiovascular realizándose revisiones frecuentes y recibiendo el tratamiento adecuado para su caso particular, además de procurar llevar una vida sana y una alimentación equilibrada.


Nos despedimos hasta muy pronto, esperamos que os haya sido de utilidad y que para cualquier aclaración o consulta no dudéis en dejar vuestro comentario o venir a vernos a la farmacia.

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